Salmorejo Flamenco. Baena
A veces los nombres de un cartel flamenco no suele garantizar el éxito del festival en cuestión, pero lo normal es que el artista de cierto nivel este a la altura y de una noche satisfactoria para el exigente aficionado que paga su entrada para disfrutar de buen flamenco.
Anoche en el bonito pueblo de la campiña cordobesa de Baena se celebraba el XXXV Salmorejo Flamenco, en un recinto estupendo como las bodegas vinícolas Nuestro Padre Jesús Nazareno, son ya muchos años celebrando este festival para la satisfacción de la peña Baenense. No obstante con el ánimo de mejorar futuros eventos, tenemos que decir que los festivales se realizan en función de la afición que se tiene, y aclaro, hay sitios donde la gente aguanta lo que le echen y dejarles al cabeza de cartel para el final puede dar resultado, pero anoche no era el caso pues mediado el festival el aforo se redujo de manera considerable y la salida del último artista, gran cantaor, el Veneno, solo lo disfrutamos un reducido grupo de aguerridos aficionados, que apreciamos el esfuerzo que un artista realiza sobre el escenario cuando ve que no para de levantarse gente durante su actuación.
Reducir el número de cantaores y distribuir estratégicamente la intervención de los mismos es algo a tener en cuenta cuando se organiza un festival de esta categoría.
Entrando en el terreno puramente artístico, decir que Pedro Ocón estuvo en su línea, es buen aficionado de registros interesantes que poco a poco se va haciendo un sitio en el panorama flamenco. Roque Torres es de esos cantaores de voz prodigiosa que le pone mucha entrega, que briega con los cantes, pero que no termina de conectar con el público. Ambos estuvieron arropados por el buen hacer con la guitarra de Rafael Trenas.
Como actuación especial llegaba Pilar Bogado, la niña de Canal Sur, que dejo muestras de su arte pero en la que se noto su corta edad, el flamenco no es simpatía e imagen que también, pero tiene más cosas que tendrá que adquirir con el paso del tiempo, hay mimbres para ello.
Rocío Párraga y Lorena Arroyo bailaoras locales, pusieron el punto emotivo por su carácter local y por la fuerza en la interpretación del baile, se nota la mano de su profesora Estefanía Cuevas, que además a las palmas estuvo arropando a sus alumnas y que con Jesús Majuelos a la guitarra y Miguel del Pino al cante completaron el cuadro.
Lo mejor de la noche estaba por llegar pero la hora hizo que muchos aficionado se perdieran la actuación de Mari Ángeles Martínez, nuestra paisana, que sin tener su mejor noche le basto para poner las notas de calidad al festival. Su juventud, experiencia, fuerza y ganas de agradar fueron suficiente para meterse al personal en el bolsillo. Realizo Malagueñas, Alegrías, Seguiriyas, Bulerías y emotivos Fandangos aludiendo al rio, a la honradez o al pueblo que la acogía. Bien por esta artista que día a día, de la mano de Fernando Rodríguez, da pasos de gigante hacia la consagración.
Y por ultimo lo que se presentaba como plato fuerte, Antonio Porcuna el Veneno, que a unas hora inapropiadas a juzgar por la ausencia de aficionados, intento agradar al público que con muestras de cariño lo apoyo de principio a fin. Gran cantaor Antonio que a buen seguro tendrá un sitio entre los mejores con el paso del tiempo.
Actualizado ( Sábado, 09 de Julio de 2011 15:25 )











