43 Festival de Cante Grande de Puente Genil, siete extraordinarias horas
Pocos festivales pueden mantener el nivel artístico y de asistencia de público, en un año castigado por la crisis económica y uno de ellos es el Festival de Gante Grande Fosforito de Puente Genil. Si además el evento dura siete largas, pero entretenidas horas, da como resultado un rotundo éxito de este pueblo cordobés que este año conseguía que la Junta de Andalucía nombrara a su festival de interés turístico dentro de esta nuestra comunidad.
El acto comenzaba con un homenaje póstumo a un pontanense, que paseo su pueblo con orgullo y buen cante, José Bedmar “El Seco”, mítico cantaor discípulo del Tenazas y perfecto conocedor de los cantes de Silverio y Chacón, transmitidos posteriormente a Fosforito y Pedro lavado.
La novedad de este año fue la apertura, que la hacia un guitarrista de la tierra, Manolo Santos, hijo de un artista del mismo nombre que dejo escuela en Puente Genil como demuestra la cantera de tocaores de la que puede presumir esta localidad, su toque limpio dejo Tientos, Solea y Malagueñas.
Jaén llenaba el escenario con la personalidad de una joven que lleva una carrera meteórica y con un futuro mas que prometedor, Gema Jiménez lámpara minera 2005, pisaba este escenario por primera vez y lejos de decepcionar marco un estupendo punto de partida a este festival con su Granaina y media, Tientos tangos, Tarantas y Rondeñas, y una bonita tanda de Fandangos naturales y del maestro Cepero. Como es habitual Eduardo Rebollar la acompaño con temple y serenidad en el toque.
Si hay que poner un pero a la organización es el orden de actuación, probablemente motivada por razones de conveniencia pero que a punto estuvo de partir en dos el evento. Por razones artísticas y económicas José Domínguez el Cabrero es un artista que debe cerrar los festivales y eso mismo parecía cuando durante mas de una hora dejo patente su maestría y particular manera de interpretar los cantes y aunque su publico disfruto igualmente, seguro que puso de los nervios a los demás artistas que pacientemente esperaban en camerinos. Hizo Soleas, el poema la lluvia de Borges popularizado por Alberto Cortez, Fandangos naturales y muy personales, Viento de poniente a ritmo de Buleria, Seguiriyas, Serranas, Zambra de Caracol (100 años de su nacimiento), Si calla el cantor calla la vida, mas Fandangos esta vez de Alosno, Luz de luna muy solicitado por el público y una Toná que servía para dar el cierre a la actuación de este genial y singular artista. Rafael Rodríguez guitarra gaditana, versátil y policroma se ha convertido en el acompañante ideal del Cabrero.
No se partió la noche, a ello contribuyo Julián Estrada, solo él imperturbable por lo acontecido podía poner el punto y seguido a la actuación del Cabrero y lo hizo como los grandes con generosa entrega y una voz prodigiosa. Malagueñas rematadas con Fandangos de Lucena, Alegrías de Cádiz, Fandangos de Toronjo, Pepe Pinto y otros grandes maestros, Tientos tangos y para rematar Vidalita o Milonga, con Julián no se sabe donde empieza o terminan ambas por el personalismo que le infunde a su interpretación.Como no podía ser de otra manera la Guitarra de Manuel Silveria hacia más fácil si cabe la actuación de Julián, formando con este un binomio artístico de difícil superación, en esta ocasión apoyados por el buen hacer de Juanfra González a la percusión, derramaban en el recinto una catarata de buena música.
Descanso merecido para un público exquisito que empezaba a acusar las horas pegados a las sillas.
Reanudación con baile de Puente Genil a cargo de Rocío Moreno y su cuadro flamenco, esta mujer tiene el honor de ser la primera bailaora de la localidad que se sube al escenario de este festival, y lo hizo acompañada de un grupo magnifico de profesionales que merecen la pena mencionar, al cante La Bivi y Jorge Vílchez, palmas y jaleos Rosi Navarro, percusión José Mª Delgado y las guitarras de Jesús Zarrias y Mariano Delgado. Aprobó su particular examen Rocío interpretando Malagueñas y bulerías dejando muestras del arte que atesora.
Otro cantaor de la tierra David Pino daba la mano al baile para introducirnos en el cante de nuevo, David es un personaje versátil en el mundo del flamenco, estudioso y conocedor como nadie de los cantes, es responsable del renacer de algunos de ellos y así lo transmite en sus recitales. No es fácil después de tanto artista mantener al publico atento y respetuoso, pero David lo consigue con su entrega, reconociendo con humildad sus propias limitaciones e intentando innovar con su repertorio en el que tienen cabida una Carcelera, mezcla de Alegrías de Cádiz y Córdoba rematadas por Caracoles, Vidalita y Milonga, y Seguiriyas para cerrar un más que decorosa actuación. Es habitual que un Bordón Minero, Gabriel Expósito, con su buen hacer haga más fácil la vida a David en el escenario.
El festival volvía a Jaén de la mano de la cantaora más esperada de la noche para muchos, la gran Carmen Linares, no esperamos de esta mujer una voz portentosa y aguda, al contrario es rasgada casi quebrada pero maestra de los cantes. Sabiduría y hondura flamenca se unen entre otras muchas virtudes en esta artista, que quien sabe si algún día habrá de postular para una probable 5ª llave del cante, con todos los respetos para la actual, el maestro Antonio Fernández “Fosforito”. Carmen nos deleito con Alegrías de Cádiz, Tarantas de su tierra, Solea, Martinete con seguiriyas y unas fabulosas bulerías para despedirse entre los vítores del público. Salvador Gutiérrez, natural de Écija, en el que se manifiesta la evolución de la guitarra flamenca y digno heredero del maestro Riqueni, acompaño a Carmen en su recorrido. Las palmas de los hermanos Ana y Javier González completaron un gran tándem.
Llegado este punto, cinco de la madrugada, la papeleta de cerrar el festival la tenía una joven artista, perteneciente a un gran saga de artistas gaditanos, su padre Juan Montoya y su madre Dolores la Negra tenían en su progenitora Lole al máximo exponente musical de la familia, hasta la irrupción de Angelita Montoya, su juventud no le impide exhibir unas cualidades innatas que la trasforma en un terremoto sobre el escenario, dejando con naturalidad, temple y fuerza Alegrías de Cádiz, Tientos, Solea y unas larguísimas bulerías entre micro y a capela, marcándose unos bailes que para ella son la salsa de la vida. La guitarra de Manuel Herrera, contrastada y profesional se acoplo a la artista como si de uno solo se tratara. También a las palmas el buen hacer de los hermanos Ana y Javier González.
El presentador Juan Ortega, paisano de Puente Genil, conocedor de cantes y cantaores, condujo y modero el festival con la maestría que en el es habitual.
Actualizado ( Sábado, 15 de Agosto de 2009 17:48 )













