Brillante actuación de María José Pérez y Lidia Montero en la peña.
El último recital celebrado en la peña flamenca se convirtió en un derroche de arte que dejaron las protagonistas sobre el escenario.
Comenzaba Lidia Montero, joven sevillana, a la que no teníamos el gusto de conocer por prodigarse poco por nuestra provincia, por eso fue para el aficionado una gran sorpresa llena de arte y con una voz que transmite y llega a lo mas hondo de los aficionados al flamenco. Lidia interpreta, pelea y vive cada palo que interpreta por lo que se puede decir que a pesar de su juventud es ya una realidad como artista.
Comenzó con granaina y media, como si llevara cantando toda la noche con seguridad y soltura, siguió con soleas sin perder la esencia de su pureza, pero dándole un toque personal lo que creo le da más merito, pues imitar es relativamente fácil, continuo con cantiñas donde dejo claro que facultades no le faltan, seguiriyas para demostrar que sabe de cante, bulerías para despertar a las mujeres y una tanda de fandangos que se vio obligada a alargar a petición del agradecido público.
En esta ocasión le acompañaba el malagueño Antonio Herrera que con una insultante juventud dio muestras que en esto de la guitarra con trabajo y dedicación puede hacerse un hueco en el mundo de la guitarra.
Tras un breve descanso subía al escenario María José Pérez, una artista a que hace un par de años tuvimos la ocasión de tener en nuestro pueblo, no nos cabe duda de que por su juventud tenia margen de mejora, pero el aficionado pudo comprobar que su evolución ha sido grande demostrando que esto del cante no es ningún secreto para ella.
De salida malagueñas, no debió de hacer mucha voz en el preámbulo a su actuación pues comenzó algo floja, como con nervios, pero ya antes de terminar el citado palo su garganta se soltó rematándolo con maestría. Seguiriyas con temple interpretando y llevándola a su terreno, para deleite de las señoras unas colombianas que sabían a espinita sacada y ella sabe porque lo digo, soleas que no deben faltar en un repertorio, también con mucho gusto y del agrado del público un popurrí de palos entre los que destacan bulerías y cantiñas, para terminar con fandangos naturales con estilo propio, alguno de ellos fuera de micro.
La guitarra de Miguel Ochando versátil y delicada hace que María José se sienta cómoda pues es de esos guitarristas que intuye el cante y disfruta sobre el escenario, sin duda estamos ante uno de los grandes guitarrista del momento en el panorama flamenco.
Actualizado ( Sábado, 31 de Octubre de 2009 23:54 )












